Working Dead?
Dedicado a Pau.
Este blog nació hace unos años porque uno pensaba que había llegado a un cierto límite de cansancio y hastío, y consideraba que era más sano estar cabreado que estar deprimido.Como dice la canción, y ya digo en otro de mis posts, la vida nos da sorpresas. Y ciertamente no paro de sorprenderme.
Dice un chiste que uno está tan desesperado que no sabe si cortarse las venas o dejárselas largas...
Yo de momento me las dejo largas, pero algo tendremos que hacer.
Hace unos meses yo pasé a engrosar las filas de esos que llamo working... dead.
Me quedé en paro.
Cuando te quedas en paro es una especie de cortocircuito vital. Con los años aprendes que no pasa nada.
Ciertamente, aprender a hacerse mayor es, como dice el título de una novela, saber perder (os la recomiendo).
Ésta es una situación que es como un accidente, siempre le pasa a los demás. Lo que ocurre es que otras veces eres tú el protagonista.
No ocurre nada, pero sí que ocurren cosas.
Yo me había encontrado alguna vez con que cuando alguien me comentaba que estaba en paro, pensabas por lo bajini... algo habrá hecho mal. Puede ser o no puede ser. Lo cierto es que (Dios me perdone) tampoco te apetece quedar con alguien que ha pasado a esa otra vida, a ser un no-muerto laboral.
La sorpresa más grande de mi nueva situación fue cuando, al querer comprarme un ordenador, pregunté por la financiación sin intereses. Me comentaron que si la nómina, que si la antiguedad, que casi es inmediato, y yo que nunca había pedido nada, estaba preguntando por si alguien confiaba en mi para prestarme 600 euros.
Al comentario de que pasaba si estaba en paro, la respuesta de la persona que me atendió fue muy rápida...
Las personas que están en paro no pueden solicitar financiación....
Acababa de convertirme en un working dead. Estaba en el sistema, pero no estaba. Un estigma que ahora es bastante común
Afortunadamente, empecé a buscar trabajo desde el primer día, y tuve la suerte de recuperar un viejo contacto que me facilitó las cosas. Lo que es la vida, hace unos años tenías que decir que no, y ahora hay que decir que sí porque no hay alternativa.
Hay que trabajar por permanecer impávido y seguir nadando en esta nueva situación hasta que encontremos un nuevo trabajo donde poder seguir remando.
Al primer final de esta historia, le podemos poner un punto feliz. Conseguí el puesto y he dejado de ser un no-muerto laboral... Pero estoy preparado para lo que venga, y aceptaré el destino.
La segunda parte de esta historia todavía tiene un giro argumental... más interesante.
Unos días después de incorporarme a mi nuevo puesto... la persona que ayudó en la selección, me comunicó que la habían despedido!!!
Rápidamente me vino el título de este post a la mente...
Esto es como una epidemia contagiosa. Todos podemos convertirnos en zombis de un día para otro. Y nadie... nadie ... está a salvo.
No sé que será de esta historia que nos lleva, pero espero que dentro de treinta años nos acordemos de estos momentos con unas risas....
Saludos, Pau, y que salgamos pronto de esta....

No hay comentarios:
Publicar un comentario