Este no soy yo... pero me gustaría...

sábado, 25 de mayo de 2013

The working dead

Working Dead?

Dedicado a Pau.

Este blog nació hace unos años porque uno pensaba que había llegado a un cierto límite de cansancio y hastío, y consideraba que era más sano estar cabreado que estar deprimido.
Como dice la  canción, y ya digo en otro de mis posts, la vida nos da sorpresas. Y ciertamente no paro de sorprenderme.

Dice un chiste que uno está tan desesperado que no sabe si cortarse las venas o dejárselas largas...
Yo de momento me las dejo largas, pero algo tendremos que hacer.

Hace unos meses yo pasé a engrosar las filas de esos que llamo working... dead.

Me quedé en paro.

Cuando te quedas en paro es una especie de cortocircuito vital. Con los años aprendes que no pasa nada.
Ciertamente, aprender a hacerse mayor es, como dice el título de una novela, saber perder (os la recomiendo).
Ésta es una situación que es como un accidente, siempre le pasa a los demás. Lo que ocurre es que otras veces eres tú el protagonista.

No ocurre nada, pero sí que ocurren cosas.
Yo me había encontrado alguna vez con que cuando alguien me comentaba que estaba en paro, pensabas por lo bajini... algo habrá hecho mal. Puede ser o no puede ser. Lo cierto es que (Dios me perdone) tampoco te apetece quedar con alguien que ha pasado a esa otra vida, a ser un no-muerto laboral.

La sorpresa más grande de mi nueva situación fue cuando, al querer comprarme un ordenador, pregunté por la financiación sin intereses. Me comentaron que si la nómina, que si la antiguedad, que casi es inmediato, y yo que nunca había pedido nada, estaba preguntando por si alguien confiaba en mi para prestarme 600 euros.
Al comentario de que pasaba si estaba en paro, la respuesta de la persona que me atendió fue muy rápida...

Las personas que están en paro no pueden solicitar financiación....

Acababa de convertirme en un working dead. Estaba en el sistema, pero no estaba. Un estigma que ahora es bastante común

Afortunadamente, empecé a buscar trabajo desde el primer día, y tuve la suerte de recuperar un viejo contacto que me facilitó las cosas. Lo que es la vida, hace unos años tenías que decir que no, y ahora hay que decir que sí porque no hay alternativa.

Hay que trabajar por permanecer impávido y seguir nadando en esta nueva situación hasta que encontremos un nuevo trabajo donde poder seguir remando.

Al primer final de esta historia, le podemos poner un punto feliz. Conseguí el puesto y he dejado de ser un no-muerto laboral... Pero estoy preparado para lo que venga, y aceptaré el destino.

La segunda parte de esta historia todavía tiene un giro argumental... más interesante.
Unos días después de incorporarme a mi nuevo puesto... la persona que ayudó en la selección, me comunicó que la habían despedido!!!

Rápidamente me vino el título de este post a la mente...

Esto es como una epidemia contagiosa. Todos podemos convertirnos en zombis de un día para otro. Y nadie... nadie ... está a salvo.

No sé que será de esta historia que nos lleva, pero espero que dentro de treinta años nos acordemos de estos momentos con unas risas....

 Saludos, Pau, y que salgamos pronto de esta....

 

miércoles, 20 de marzo de 2013

Improcedentes, Improcedentes?

Dice el poeta que corren tiempos perros, que la dignidad no da dividendos....
Pues creo que tiene sólo parte de razón, corren tiempos perros de verdad. Pero la dignidad nos da dividendos, y no precisamente pequeños.

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ay Dios... eso también se decía en una canción, y ciertamente es verdad al 110%.
Vivimos en un mundo digital que a veces nos hace olvidar que la realidad analógica existe, que es eso lo que realmente importa.

Y porqué todo este tostón?

Digo más arriba que la vida acaba dando sorpresas, pues a mi me ha dado una hace poco, y ciertamente muy agradable.
Hace unos días retomé contacto digital con una persona que había conocido y que se dedicaba al mundo de la informática como yo.
Saludé a esta persona y me comentó que había cambiado de profesión, era actor!.
Se equivoca el poeta cuando dice que la dignidad no da dividendos. Esta persona me invitó a verlo actuar.
Ha encontrado una cosa que lo hace feliz, y no es digital!
TEATRO es la palabra.  Hacer teatro... me dejó sin palabras...


O sí las tiene, es IMPROCEDENTE.... ;)

Pero procede hacer reir, procede improvisar, procede hacernos pasar un buen rato y contagiar la alegría de vivir.

El espectáculo que comparte con sus correligionarios es una serie de improvisaciones en las que el público forma parte importante, y abróchense los cinturones... NO ES UN MONÓLOGO.... Si algo tiene es que es un espectáculo coral en el que todos participamos, hasta el público.
.

Si teatro es hacer que las actuaciones formen parte de los efectos especiales, eso es lo que hacen estos queridos amigos.
Los personajes se suceden uno tras otro, y nos enseñan la vida en el escenario, con un objetivo fundamental... HACERNOS REIR, y doy fe de que lo hacen.



El decorado es de inexistente alta definición, pero la imaginación hará el resto, y este espectáculo está vivo, como teatro que es, así que cada vez será diferente.

Además lo más importante es que no se puede ni comprimir ni digitalizar, las sonrisas y el calor del público son algo que quedará en nuestra memoria analógica, y no nos lo podremos llevar en un pendrive...

Os recomiendo que los jueves hagáis un hueco y vayáis al Minusa Club en la calle Valencia 166.

LA DIVERSIÓN ESTÁ GARANTIZADA.... Vayan y déjense sorprender.

Gracias Improcedentes, por hacerme dejar de ser cabreado....

Atentos a sus sonrisas, porque estos chicos darán que hablar...





lunes, 4 de febrero de 2013

O retorno - Baltar






Decía un famoso director de cine cuando le concedieron el Oscar, que no creía en Dios, que él creía en Billy Wilder.
Pues bien, de alguna manera mi experiencia me ha llevado a concluir que yo no necesito psiquiatras, me basta y me sobra con ir de vez en cuando a un bar que me coloque las cosas en su sitio. Pues parafraseando a Fernando Trueba, yo no creo en los psiquiatras, creo en mis bares de cabecera.

Asistir a un bar es algo que puede producir una catársis similar a una buena terapia con un psicoanalista lacaniano.
No sólo los bares curan, sino la amistad también. Y cuando se juntan las dos cosas, una buena sesión de tapas nos hace sentir que la vida vuelve a merecer la pena.

Mi amigo Jose, galaico catalán donde los haya, tuvo a bien descubrirme Ourense, y no sólo Ourense, sino también sus lugares preferidos.
Visité hace ya unos años O retorno, y creedme si os digo que no recordaba exactamente el sitio, pero sí sus croquetas....

Este diciembre pasado puede asistir varios días seguidos y descubrir que ciertamente este sitio es un bar de cabecera.
En esta época de recortes en sanidad, tendría que añadirse como cobertura universal una sesión de tapas al mes como mínimo. Sin copago ninguno...


Otro de los platillos que os devolverá a la tierra, pasando antes por el cielo, es el rabo de toro.
Sí, rabo de toro. Plato de tradición andaluza ejecutado por una castellana pasando .. ciertamente por el cielo.
Si lo desayunáis, acompañado del buen vino que Amparo escancia, seguro que no tendréis problemas para cumplir con las tareas que consideréis oportunas.


Tampoco debemos olvidar, si pretendéis algo más ligero, los mejillones tigres. Que os harán rugir de placer... culinario



La foto de las patatas bravas no os la pongo, porque aquí las bordan.
En fin, que si pretendéis una buena sesión terapeútica, Amparo sabrá guiaros y descubriros 

No debo dejar de mencionar los callos. Merecedores de la fama que les precedían.


Dice el poeta que donde hayas sido feliz no se te ocurra volver... Pues ahí el poeta se equivoca. 

Volveré, sobretodo si es en compañia de mi AMIGO... Jose... 


Si queréis volver, O retorno está en Baltar. En la misma carretera que atraviesa el pueblo.
Y para reservas: 988  46 66 80


Gran Torino, de verdad

En estos tiempos en los que conocemos a la gente sin conocerla, internet es la puerta de entrada de todo.
Pocas veces tenemos la ocasión de conocer a alguien cara a cara, y dar la oportunidad de que ese conocimiento florezca en algo que también es muy raro en estos días. La amistad.

Me gusta pasear por Barcelona en mi bicicleta, y esos paseos me hacen feliz. Rodar en un vehiculo de tracción 'animal', dejándose llevar por la luz y el sol hasta llegar al mar, es una de mis aficiones preferidas.

Hace ya casi un año que conocí al protagonista de esta entrada paseando con mi bici.

Me sorprendió que un joven de 81 años circulase de una manera tan ágil.
Nuestra primera conversación surgió como surgen estas cosas, al preguntarme por una calle.
A partir de ahí una cabalgada bicicletil en la que concluimos dándonos nuestros teléfonos.

Durante este año, esta persona, Felipe, ha pasado a ser mi amigo.

Os preguntaréis porqué el título de este post, porqué Gran Torino.
Gran Torino es casi mi pelicula preferida, y esta persona es un tipo duro, casi como Clint Eastwood.

Resulta que Felipe es aficionado a los coches clásicos, como yo, y nuestra conversación, entre otros temas, fue a parar a su RENAULT 4 4.

Al cabo de unos días, quedamos él y yo y acabó mostrándome su coche. Este post es un homenaje a un vehículo que ya ha pasado con creces el medio siglo de vida, y sigue dando guerra.
Es un homenaje también a las personas que contribuyen a conservar estas máquinas que tanto placer nos han dado y nos darán, muchas veces únicamente contemplándolas.

En unos tiempos en los que usar y tirar se ha convertido en la moda más exclusiva, conocer a alguien que se preocupa por conservar las cosas y las quiere, es casi un lujo. Es una persona que viene de un mundo que tiende a desaparecer, pero no por eso debemos dejar de aprender las lecciones que nos transmiten estos viajeros del tiempo.

Podría decir muchas cosas, pero la más importante es que Felipe se ha transformado en un amigo, y esto es casi más valioso que cualquier cosa.

Os adjunto unas fotos del bólido de esta estupenda persona.
Espero que opinéis algo....










Un saludo.